El vadeo de Entreríos fué muy bonito, pero he escogido el vadeo del río Jarama que hace cuatro semanas hicimos en nuestra anual ruta del monasterio de Bonaval, disfrutarla.
15 de noviembre de 2010
Lección 1 de Bici de Montaña: Como vadear un río
El vadeo de Entreríos fué muy bonito, pero he escogido el vadeo del río Jarama que hace cuatro semanas hicimos en nuestra anual ruta del monasterio de Bonaval, disfrutarla.
14 de noviembre de 2010
Ruta "40 kms. bajo la lluvia"




Fecha: 14/Noviembre/2.010
Distancia: 40 kms.
Crónica de la ruta
"Nos vamos a tener que mirar esto", es lo que pensamos después de la salida de hoy domingo.
Distancia: 40 kms.
Crónica de la ruta
"Nos vamos a tener que mirar esto", es lo que pensamos después de la salida de hoy domingo.
Después de una semana en la que el tiempo nos ha hecho dudar hasta el último instante si salir o no salir. Ahí estábamos a las 9:30, ¿valientes, locos,..? que cada uno ponga el adjetivo que quiera.
La palabra empeñada: joé ni que fuéramos caballeros medievales, ésa es la cuestión. En fin, vamos al tema. Con retraso salgo de mi casa, debido a un imponderable que tenía que resolver de forma inmediata, me dispongo a acudir a la cita dominical con la convicción que el único chalao no iba a ser yo.
Llego al sitio de las quedadas con puntualidad inglesa (y con lluvia británica que ya nos está cayendo). ¡No hay nadie!, ésta si que es buena, pos no va a resultar que estoy como una chota. Pos no! En este delirio bicicletero veo al fondo de la calle una figura con chubasquero fluorescente, "es un loco como yo", pienso. Me acerco y no es otro que Lobo solitario, al cual vamos a conocer a partir de ahora como Lobonotansolitario. Buenas por fin, y ¿ahora qué hacemos? Vamos a ver si viene alguien más: volvemos hacia atrás y como una ensoñación nos aparecen dos figuras: Jose, a medio vestir y Atreyu, con paraguas en mano y preguntándonos: ¿pero de verdad nos vamos?
Roberto y yo, nos vamos a Mecatena a buscar cobijo de la lluvia mientras esperamos a los otros dos. Al poco aparecen y aunque sea incomprensible estamos eufóricos (no tenemos remedio). Como el agua no nos va a dejar en toda la mañana decidimos renunciar a la marcha acordada por otra menos exigente y con caminos en buen estado.
Dirección a la ermita de la Aurora vamos comentando nuestra locura y hablamos sobre cualquier cosa. Cuando enfilamos hacia el Quinto Coto, nos percatamos que la gente está mu mal y es que vemos a lo lejos cuatro o cinco atletas corriendo por el camino. Atravesamos el badén de Entrerríos y el pueblo y buscamos el camino paralelo al Guadiana. Salimos a la carretera hacia Valdivia, cruzamos los dos badenes buscando el camino de la curva cerrada. Llueve, llueve, lluve...
Paramos a comer algo en una caseta del Canal Secundario, nos hacemos unas fotos, estamos levitando y conversando sobre nuestra afición. La charleta es agradable contando nuestras batallitas y las que podíamos hacer (Atreyu nos propone estas Navidades Guadalupe-Villanueva de la Serena, plantearemos el reto). Cruzamos la 430 y seguimos por la pista paralela para alcanzar la Vía Verde a la altura del apeadero de Rena. Las burras van teñidas de marrón.
Atravesamos el puente del Guadiana, que lleva bastante agua, cuando Roberto y Atreyu se desvían para hacer la cabra por caminos embarraos. Mientras Jose y yo subimos el alto de la Vía Verde y nuestros compañeros nos alcanzan en El Torruco.
Seguimos Vía Verde, cuesta arriba-aire en contra-lluvia pertinaz, que nos hace sufrir un poco. Finalizamos bajo el puente donde volvemos a inmortalizar el momento. Sacamos una navaja, nos abrimos las venas y pactamos sufrir juntos eternamente.... eso sí, vamos pal Beni a mojarnos por dentro. Chato, pon unas heinekens -son las doce de la mañana- y en nuestra sede social departimos un rato más.
Compañeros, "si nos mandan a hacerlo, no lo hacemos", pero qué gustazo haber pasado tres horitas con vosotros, ha merecido la pena. Atreyu, Roberto, Jose: tres compañeros.
Por cierto, José Carlos el único trébol que no acudió a la cita estaba presente en toda la marcha (Jose sin el teléfono y yo con el de mi mujer impidieron la llamada para que te hubieras unido a la cerveza, ¡qué se la va a hacer, otra batallita para contar!)
Correliebres, hasta otra.
Fotos de Roberto Nieto y más sobre la ruta en http://emtibi.blogspot.com/
12 de noviembre de 2010
7 de noviembre de 2010
Ruta de Manchita con los Kañas
Fecha: 07/Noviembre/2.010
Distancia: 62 kms.
Crónica de la ruta
Distancia: 62 kms.
Crónica de la ruta
Gracias a Los Kañas (Moraski, Laure, Miguel, Sara y Carmen), perdón porque los tres compañeros que iniciaron la ruta no recuerdo sus nombres.
Bueno, llegó el tan esperado día y no con buena cara -ya hacía un viento algo molesto- que nos acompañó durante toda la jornada, a veces para bien y casi siempre para mal. A través de Internet nos pusimos en contacto con esta peña, que a partir de ahora consideramos tréboles de pleno derecho, se lo han ganao con creces. Tras una quedada fallida, hoy nos propusimos saldar la deuda.
El trébol de las tres hojas, iniciaba bien temprano (Atreyu, mira bien la hora) su andadura. Eran las 8:40´cuando subíamos las burras a la fragoneta de Carlosbiker, bueno la mía y la suya. El Señor de los Anillos acudía por su coche -vive al lao de las quedadas- y mete la bici en el maletero. Pa Don Benito. Con una cierta antelación los tréboles estábamos ya en la Rotonda de la Virgen de Las Cruces, viendo con envidia una cantidad de cicloturistas bastante grande y reuniéndose cada uno con su grupo. Carmenchuli es la primera en llegar y a continuación van llegando poco a poco el resto: presentaciones, besos, apretones de mano, sabedores de contar con gente que compartimos una misma afición. 11 nos juntamos, digo bien 11, acostumbraos como estamos a estar tres, respirábamos emoción, que buen grupo. Iniciamos la marcha por el camino de las Cruces, con el desvío hacia la pista que ya empieza a ser habitual en nuestras salidas: la pendiente contínua que culmina en los eucaliptos (para la Lapa, Las Tres Cuestas). Por cierto un todoterreno a toda pastilla a punto está de darnos un disgusto.
El grupo a estas alturas ha mermado: somos ocho, y es que tres compañeros deciden tirar por otro lado y no sufrir como haremos los Tréboles, que otra cosa no, pero a cabezones no nos ganan ni los mañicos, mandeeeee!
Seguimos la cuesta abajo ahora y pasamos por un charco que el domingo pasao lo vadeamos por un lado y es que somos unos machotes y si uno de Don Benito tira por enmedio, uno de Villanueva lo hace también y si hace falta se vuelve pa trás y lo vuelve a cruzar. Llegamos a los caminos que son nuevos para nosotros y allí Moraski nos alecciona y explica lo que nos vamos a encontrar al atravesar la sierra. Tiran palante y yo como soy el escribidor, pues me sitúo a cola pa no perder detalle, y pasarlo luego a la crónica. Subida por caminos malillos y el grupo nos espera para llegar juntos a la entrada de la Sierra de Utrera, que aprovechamos para hacernos una foto del Trébol+Los Kañas. Una vez inmortalizado el momento, seguimos dirección Manchita y vemos pasar a todo trapo tres cochinos jabalines -como decimos por aquí-: no soy entendío en el tema pero creo que era una cochina con dos crías, ya creciditas: gracias a La2 y a Félix Rodríguez de la Fuente, a quien debo mi formación animalaria.
Entramos en Manchita por donde lo hicimos el año pasado cuando acudimos a la Marcha que organizó la gente del pueblo y donde me alcé con la única medalla que tengo (gracias a un sorteo). Allí paramos a comer y beber echando un ratito de charleta. Salimos del pueblo por otro camino, y sobre todo fuimos bajando y con el aire de culo, que es el que nos gusta (no seáis mal pensaos). Nos confundimos de camino, aunque no por mucho y volvimos un poco para atrás. De nuevo salimos al camino por donde habíamos venido y tuvimos que subir hasta los eucaliptos. En la subida mi sillín se inclinó hacia arriba, con lo cual hice el final de la ruta algo incómodo. Miguel tuvo problemas musculares, que no le impidieron finalizar la ruta.
Ya corrimos para llegar a Don Benito, y donde las damas demostraron una fortaleza física impresionante. A Jose le comentaba que tenían más cuerda que el conejo de Duracell, vaya tela. Paré en la fuente del Santo Jabero a beber, pues mis bidones estaban más vacíos que mis bolsillos. Culminamos la ruta donde la comenzamos y agradeciendo a estos nuevos trebolillos su compañía.
La próxima ruta corre de nuestra parte, kañas. Ha sido estupendo compartir kilómetros con vosotr@s. Un saludo, correliebres.
1 de noviembre de 2010
Ruta Caseta Puerto de La Cabra-La Lapa
Fecha: 01/Noviembre/2.010
Distancia: 64,5 kms.
Crónica de la ruta
Distancia: 64,5 kms.
Crónica de la ruta
Jornada diferente a la habitual: hemos cambiado el Lunes por el Domingo, pero solo es ocasional. Y además nos salió bien, ya que ayer domingo, el tiempo era malo-malísimo, sobre todo por el viento. Jose fue el que nos propuso hacer esta ruta, que la hicimos en su día, pero al revés.
De nuevo, los tres de siempre: creo que definitivamente nos hemos convertido en un trébol de tres hojas y eso no nos hace mucha gracia, pero en fin es lo que hay.
El Puerto de La Cabra nos espera hoy, ese icono de los aficionados a la bicicleta de montaña de la comarca: no hay vez que subamos que lo hagamos solos, siempre hay gente o bien subiendo o lo contrario. El día no es excesivamente frío, pero nosotros ya nos hemos colocado nuestros culottes y maillots largos, quemando kilómetros por la pista nueva de La Haba, que contemplamos con alegría que las pasadas lluvias no han embarrado el firme -antes sería intransitable-.
Comentando nuestros asuntos llegamos al Puente de La Pared. Parada obligada y como llevo el GPS, voy a poner un waypoint, pero para nuestra desgracia la batería está descargada. Poco a poco estoy llegando a la conclusión que saberlo manejar me va a resultar más difícil que los cinco años de carrera que hice: no se si mi neurona está como la batería o entiendo mejor de tecnología del Paleolítico.
Seguimos por la finca que nos lleva hasta el cruce de las minas del Lobo y ahí Jose nos confiesa su amor sin límites con este tramo, aunque bien es verdad que hay zonas en donde las zanjas son tan grandes que cabrían dos curas acostados (o uno de los de antes). Llegamos al mencionado cruce y enfilamos para el Puerto, teniendo que parar para retirar un eucalipto que cruza el camino y que ha debido caer con el viento del día anterior -ya tenemos cubierta nuestra tarea de desfacedores de entuertos-. Subimos, subimos, subimos y encaramos a "la traicionera", una cuesta que aparece como de repente y que es mu jodía, como solemos comentar. Tras treparla, Jose se para para concienciarse de la subida y Jose Carlos y yo continuamos. José Carlos a su ritmo, imposible de seguir se decide por delante, enseguida me quedo detrás suya y sobre la bici me empiezo a concienciar que este primer tramo es el más exigente. No miro hacia atrás y a Jose Carlos lo veo perderse cada vez que el camino hace un giro. Un poco antes de la última subida a la caseta, Jose me alcanza, le aguanto rueda pero llega unos metros antes hasta llegar a Jose Carlos que nos espera.
Fotos, avituallamiento y comenzamos la bajada hacia La Lapa. Mis compañeros, más fuertes y atrevidos que un servidor se lanzan al descenso, azotando el viento de costado, bordeando la falda del monte. Cada vez que un camino se bifurcan, los alcanzo, pues no saben si continuar están un poco despistados. Pero al final bajada a todo trapo hasta la carretera del Valle. Allí me esperan. Cogemos la pista al otro lado del reventón, con subidas pero sobre todo con bajadas, que es más llevadero. Subida pronunciada hasta un altillo donde hay eucaliptos, en un camino embarrado, es la última de la etapa. A partir de ahí sobre todo bajada... hasta llegar al camino paralelo a la carretera de Las Cruces. Me quedo un poco atrás, ya mis piernas están castigadas hasta llegar al Santo Jabero. Don Benito, camino por las traseras del Hospital: aquí vimos dos cosas curiosas; la primera, un 4x4 para cazar elefantes, con unas ruedas enormes, y otro un poco más adelante, recién metido en la cuneta del camino, imposible de sacar con las ruedas hundidas en el barro, cuyos dueños no parecen tener buen humor, así que decidimos continuar.
Terminamos la ruta, esperando ver a los Kañas el próximo domingo y compartir unos kilómetros con ellos (¿Dónde quedaron aquellos cincuenta kilómetros o menos por ruta? Luego las burras se nos quejan, trebolillos.)
Agur, correliebres.
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